viernes, 3 de octubre de 2008

Alejado de tus caricias de arena

Palpitante está mi pobre corazón.
Alejado de tus caricias de arena.
Un olor denso llega a mis labios.
Sedosos, suaves, cremosos.

El viento corretea entre las flores,
estas cierran sus pétalos de sabores.
Las hojas se bañan del momento,
aguardando a tu frágil deseo.

Besos atormentados de fogosidad,
sucumben ante nuestro hechizo.
Medianoche sobre nuestras miradas
Acariciando nuestras carnazas.

Tus uñas coloreadas en negro,
desfiguran mí rostro semihumano.
Un instante de deseos eternos
vagan sobre nuestros cuerpos.

Caricias que sostienen odio.
Clavándose como aguijones.
La vida ha marchitado mi rosa
y la muerte, la vuelve piadosa.

Tormenta sobre nuestras almas.
Rayos de luz, rayos de añoranza.
Luces que colman mi esperanza.
Buscando a mí media naranja.