ACTO 1 - Maldito espejo:
No me digas lo que debo de hacer,
mira como tengo mi piel, arrugada,
insensible, ya no quiero sufrir más.
Todas las mañanas cuando despierto,
desayuno como una loca, almuerzo
como si me fuera la vida en ello,
ceno con desconcierto en mi cuerpo.
Cuando mis dedos no pueden más,
realizan el mismo gesto de siempre,
por arte de magia me hacen vomitar.
Así estoy yo, que padezco de amor,
ellas que están allí en frente,
me dicen que estoy mejorando.
Pero yo se que algo anda mal,
mi espejo quiere mostrarme la irrealidad,
yo únicamente veo algo que no es real.
Veo la realidad gracias a mi pajarito.
que su jaula habita, amarillento.
Algún día dejará de ser mi compañía,
volará para buscar su propia sabiduría.
Maldito espejo que pones cara bonita,
y cuando me doy la vuelta me amargas
la existencia.
Una piedra te vas a comer, sucumbirás
a las caricias producidas por mi ego,
caricias adolescentes llenas de odio.
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ACTO 2 - Inocente adolescencia:
Tan inocente y tan pulcra,
tan débil e insegura,
así estoy yo que soy tu marioneta.
El maltrato psicológico que tengo,
es algo en lo que debo profundizar.
No estoy bien, vivo de milagro.
Deberé aprovechar cada momento viva.
Necesito tu ayuda, ayúdame frágil momento,
siémbrame de rosas sonrojadas.
Apenas 18 años crearon mi vientre,
mi hijo desapareció por mi culpa,
ya no soy la misma, sino me ayudas
mi vida no tiene sentido.-----------------------------------------------
ACTO 3 - Solitario tormento:
Ha sido el colmo, una mañana invernal,
mis venas claman la ida artificial,
no quiero marchar, pero no puedo más.
Solitario tormento que me acaricia,
la ventana abrí para ver mi futuro.
Pero no quiero saltar; esto no es vida.
Debes hacerlo, sino tu vida no cambiará.-----------------------------------------------
ACTO 4 - La soledad hizo estragos:
Tú novio abandonó tu corazón,
tú hijo marchó con dolor,
la anorexia sembró desolación,
el espejo rompió el amor.-----------------------------------------------
ACTO 5 - A la mañana siguiente:
Una mano que vino de no se donde.
Las ruedas de la camilla avanzan,
yo misma viajaba desconcertada.
La sanidad salva mi adolescencia,
mis arrugas se convertirán en belleza,
y tú pagarás el dolor de mi pena.
Bonita por fuera.
Bonita por dentro.
Espíritu empapado
por el aroma azul.
Hazme llorar.
Hazme vibrar,
como nadie más.
Eres la vida.
Eres la luz.
Eres la reina
de mi corazón.
Te quiero amar.
Te quiero tener.
Te quiero observar.
Asómate a la ventana,
todas las mañanas.
Y despréndeme la
alegría de tu mirada.
Sirena de mar,
mírame a los ojos y
dime que me amas.
Buceas por la mar
destilando felicidad.
Alegrando a los demás.
Contemplando belleza.
Contemplando tristeza.
Sales a la superficie
ves al hombre blanco
destruir la libertad.
Te miras al espejo
todas las mañanas.
Ves tu rostro inquieto
disuelto por el tiempo.
Últimamente sólo ves
rasgos atormentados que
te dañan por dentro.
Todas las noches
contemplas el cielo.
Las estrellas te consuelan.
te hablan, te comprenden,
te tramitan emoción,
te desprenden amor.
¿Por que tardas tanto?
Estoy esperando mi ración,
mis ojos ya quieren lagrimar.
Mi habla se queda muda,
mi garganta se llena de locura.
No tardes tanto, date prisa.
Ves, el cielo ya gime de dolor,
él quiere que le quites su anillo,
ese que le da tantos quejidos.
Desde hace rato pienso en ti,
colorea mi nariz de azul celeste.
Trae la paz a mi vida prohibida.
Desde mi balcón puedo mirarte,
puedo imaginar tu dulce sonrisa,
pero no puedo gemir a tu vera.
Esta maldita silla de ruedas
me acompleja a cada minuto.
Quisiera ser tu compañera.
¿La has traído? Que felicidad.
Ahora puedo llorar de emoción,
guardando lunitas en mi corazón.
Fría e insolente.
Recóndita su suerte.
Escondida en la madriguera,
buscando su raza gemela.
La luna siembra miseria,
sus ojos brillan lejanos.
Aullidos huérfanos,
momentos de escándalo.
Oscuridad tenebrosa,
El silencio llega.
Las hojas tiemblan
y la lluvia nos acecha.
Su carnaza se torna gris.
sus garras en la hierba,
sus gruñidos nos hieren.
Ferocidad envolvente.
He sacado fuerzas de donde no las había,
para alejar el mal que me cobija.
Vete ya, déjame, allí tienes la puerta,
ábrela, no pegues portazos, la salida te espera.
Será posible, ni mis dedos quieren cogerte.
El cerebro que tengo tan recóndito y pacífico
se ha dejado la piel para escribirles algo.
Incluso de la desgana, del dolor y la pena
se sacan cosas buenas. El amor a la poesía.
Lápiz azul con líneas doradas en el exterior,
envíame algún mensajito para recuperarme.
Tráeme copitos de nieve, los de la navidad;
cubre mi piel de un manto blanco y azul.
Ponme dos ramas de abeto en mis manos.
dos circulitos redondos para mis ojos y
una nariz postiza en forma de zanahoria.
Mi otro yo:
Has visto Francisco; has podido escribir,
incluso con el dolor a tus espaldas.
Por un instante te has olvidado de todo.
Has sacado esa vena artística para crear.
Para hacer de lo imposible, lo posible.
Con una palabra creas maravillas;
con una sonrisa alegras a cualquiera y
con tu corazón enamoras a la desdicha.