miércoles, 19 de agosto de 2009

Hablarte de amor

Hablarte de amor es como subir al cielo y tirarse en picado sintiendo el éxtasis del viento en mis mejillas. Ese cosquilleo es como el meloso y tácito beso que un día me regalaste cuando aún éramos pequeños. Quiero amarte y sentir el cálido abrazo de tu piel, amarte como nunca nadie lo ha hecho, sentir que los dos somos una única flor que florece cuando la luna nos habla de amor. Con su jugo me alimento, con tus besuqueos engraso mi cuerpo, con tus labios me lleno por dentro, de caricias y un buen sustento.
Soy poeta de tú mirada, de tus ojos bordados en seda, de cualquier sonrisa entreabierta, de tu barbita entrecortada, del manto que cubre tus caricias, del osito que te acompaña, coloreándote de naranja. Yo volveré y lanzaré un beso al aire, recubierto de miel con sabor a chocolate. Sí, te extraño y no lo niego; hablarte de amor es el deseo más hermoso que tiene mi corazón en este momento.

domingo, 16 de agosto de 2009

Hoy llego tarde

Son las 9 de la noche.
y tengo una cita.
Quizás una cena,
un baile y unas velas.

El taxi se retrasa,
las campanadas dan.
Mi corazón palpita,
y mis ojos lloran.

Hoy llego tarde,
ella lo presiente,
pero ni se inmuta.
Ni siquiera me llama.

Han pasado dos días.
Y el móvil no albergó
llamada alguna.
Tan sólo el despertador.

Hoy es sábado.
El perro gimoteaba,
lo saqué a pasear.
Y en un descuido:

La chica de la cita,
apareció atropellada,
en el arcén tumbada,
belleza ensangrentada.

No quiero mirar.
Si el destino cambiase,
esto no habría ocurrido.
Ya no hay marcha atrás.

Entierro, únicamente yo.
Nadie la acompaña.
no familiares,
no amigos, tristeza.

En el sepulcro:

Una tumba de cristal,
para un ser especial.
Su belleza angelical
decidió no sufrir más.

miércoles, 12 de agosto de 2009

El diseño del viento

Modernista piel
de sucedánea claridad.
Marroncillo la ves
pero no la puedes tocar.

Las cometas viajan
del revés.
El impregnado soplo
se come su tartamudez.

Dorsales encorvados,
finitos aires incubados.
Gran masa atlántica
de dudosa infladucha.

Soplando contra el sol.
Arrastrándose sin pudor.
Engendrando sus hijastros,
caballeros escandalosos.

De altura insospechada,
pues viaja en horizontal.
Ni siquiera se puede medir
ni tampoco seducir.

lunes, 10 de agosto de 2009

Imágenes disueltas

Hoy he visto morir
y ya no quiero vivir.

Imágenes desorbitadas
de una muerte anunciada.

El cielazo se volvió gris,
la lluvia comenzó a deslucir.

En una pared blanqueada
se vislumbró tu desilusión.

Imágenes disueltas en ti,
barnizadas por cristal añil.

Un zafiro sol se atragantó,
sus ojos dijeron adiós.

jueves, 6 de agosto de 2009

No es tan simple

Ya fue martes ayer,
Quizás volviste a ver.
Que no fui el mismo de antes.

Luces sobre el camino.
Para decir adiós al presente.
Y traer nuevas esperanzas.

No es tan simple olvidar.
Tú estas aquí, y yo allí.
Ya no somos como niños.

Colgado sobre los sueños.
Quiero balancearme para atrás.
Y ver lo que el mundo espera de mí.

El cielo camina nublado.
Dando volteretas como un náufrago.
Sin saber donde parar exactamente.

Sí, delante de mis ojos,
o delante de los tuyos.
No seas impertinente, desaparece.

Francisco J.

martes, 4 de agosto de 2009

Las rosas, la muerte y el frío

La noche se está acercando.
Miedo que tartamudea la tristeza.
Su rostro se agrieta y se quema.

Su mirada siente el dolor.
Tanta súplica en su interior.
Ella apoya su cabeza en la mesa.
Una madera tan áspera y crujida.

Un cabello arisco y ensortijado.
Unos ojos sedientos de llanto.
Lágrimas carentes de sentimiento.

Unas manos apoyadas y rasgadas.
Unas uñas clavadas y ensangrentadas.
Un color de piel envenenado.

Tan solitario ser desquiciado.
La tenebrosidad está llegando.
Las paredes invocan el terror,
y la humedad va resurgiendo.

Una habitación decadente.
Un interior desanimado.
Aborrecimiento hacía mi cuerpo.

Cuatro patas sostienen la mesa.
Ella atrapa su cabeza. Se
desprenden las emociones.

En medio de la madera escabrosa
se haya un jarrón cristalino.
Tan tenue como radiante.
Tan delicado como brillante.
En su interior unas rosas.

Unos pétalos que se caen y se desasen.
Tanta fuerza desprende su caída,
que es como si se clavasen en su piel.
Con el rencor más profundo de su corazón.

Las rosas, la muerte y el frío.
Una cena olvidada, un amor quitado.
Una chica acongojada. Fastidiada.

Ella sale a observar el sufrimiento y
la oscuridad en la época invernal.
Ella merodea las corrientes del río.
Los árboles sienten la pena.
Y hacen mojar su angustia.

El silbido del viento tan apagado.
Estremece su cuerpo y lo reprime,
en un mar de consternación.

Las rosas, la muerte y el frío.
Los pensamientos afloran.
Y el miedo los ahoga.