LOS COLORES VUELVEN A SURGIR, NOS RODEAN, NOS MIRAN, NOS HABLAN. SON INFINITOS y HABITAN CUALQUIER ESPACIO. ELLOS TIENEN PODERES MÁGICOS Y LOGRAN QUE NUESTRAS EMOCIONES PALPEN LO DESCONOCIDO.
Nevada en la ciudad, copitos de esperanza, las luces se apagaban y medio encendían. A su llegada Santa se quedó sin habla. sus amigos los renos, fieles escuderos. Habían reconstruido el trineo malogrado.
Todo de vuelta a su cause. No todo es mala suerte. El despegue se entrevería complicado. El trineo aparecía atascado en barro. Unas gotitas de aceite, y escurridizos caminos lo abalanzaron al semblante. Una rampa los lanzó el despegue. Botando como goma elástica al cielazo. 4.1 Miradas de simpatía:
Entre él mismo se respiraba la tranquilidad. Felicidad por haber cumplido su encomienda. Pero su estomago le rechistaba con locura. en su viaje debía alegrar a otros tantos niños. Sobrevolando la llanura africana. Los negritos miraban con entusiasmo. Un fugaz brillo de estrellas cantando. Papa Noel los había saludado. Obsequiado. Los había rociado en cantidades de alegría. Brillos y brillos, y más brillos de caricias. Dulces, caramelos y más regalos. Aquellos niños apreciaron tan enorme gesto, de una forma indescriptible y más humana. Sonrieron en simpatía, a pesar del frío. Alegraron el viaje de Santa, orando. Agradeciendo con sus miradas y sus caritas. Descifrando en su alma, una enorme sonrisa. 4.2 Amor de amistad:
Después de haber recorrido medio mundo. Santa Claus vuelve a su hogar para compartir con sus animalitos, los regalos y el amor de su amistad. Un poco de humor para despedir el 2009. -FIN-
A 25 kilómetros por hora. La vespa avanza llevando su tropa. Regalos y regalos de alegría. Los niños esperan con simpatía. 3.1 Los problemas acaban de comenzar:
Pero un gato negro se cruzó, y los regalos veneraron a Dios, desperdigados por el barrio. La moto dando trechas se estrelló. Santa volando por los aires, con una chimenea se topó, boca abajo y las patas colgando. La bocanada de aire lo engulló. 3.2 Calcetines rojos de navidad:
Porrazo contra el suelo alfombrado. Tapizado en cenefas de ocre, el arbolito de navidad al frente. la chimenea humillando al presente. Los calcetines rojos recubiertos de oro. Llenitos de chocolates mil sabores. Santa cayó en la tentación, la campanilla sonó, el ruido hizo estremecer la habitación. 3.3 Niño vete a dormir:
Tal ruido había despertado a un sujeto enano. Pero los papas seguían roncando como si nada. Sin embargo un niño abrió la puerta, su cuarto reflejaba la luz del nacimiento, lucecitas de colores y cenefas de olores. sabor a mazapán, teñido de azahar. Santa se quedo mudo y sin habla, el niño llegó al salón, tan tonto Santa, se escondió tras el árbol de navidad. debido a su gordura, no puedo enmendar, que su barrigón hizo al niño carcajear. Ríase sin parar, dijo Santa Claus. Pero si no te vas a dormir. Mañana no tendrás regalos.
El niño dio un beso a Santa, y correteando por la alfombra, su sonrisa alegró su corazón. Entre puerta abierta y cerrada, no dejando de mirar a Santa, con su voz suave y melosa, cerró sus ojitos en la noche silenciosa. 3.4 Sus últimos regalos:
-Últimos regalos. -Últimos minutos. Santa le cogió gustillo, a repartir la bienaventurada cifra y cantidad de miles y miles de regalos. Sonrisas para niños a los que alegrar. Corazones para satisfacer sus almas.
La navidad acababa de comenzar. Todo lo que empieza debe terminar.
Laponia la ciudad alma madre. Don trineo espera su aguante. Los renos sostienen su mirada. El frío resquebraja sus patas. 2.1 Un dos tres, pollito inglés:
¡Listos, preparados, ya! Los de cuatro patas se afianzan, su veloz trote coge fuerza. Los de abajo emocionados, claman a gritos. Pequeños segundos, y el trineo ya está en lo alto. Navegando entre cielo nocturno. Surcando mares de estrellas. Viajando entre ruidos de sirenas. 2.2 Un reno habla:
La madera sosteniente, no aguantará tu peso. Dos, o tres kilitos de más. Y nos iremos “al garete”. Santa, no comas más dulces. Los bombones te harán explotar. 2.3 Santa no hace caso:
Santa Claus no hace caso. El reno despega su anclada, y le pega un cabezazo. Un golpazo lo deja medio ganso Cayendo en el trineo adormilado. 2.4 Vaivenes de frío invernado:
Pequeños recorridos del estuche, el sillón de piel que nos engulle, rojo a más no poder, recubierto de piel. ¡Aterrizaje forzoso, dejen pasooooo! 2.5 Engullidos en nieve:
Todo marañado, un espanto. Papa Noel congelado, cristal afilado. Los renos cada uno para un lado. Las bolsas de regalos intactas.
¡Pero la silla de montar está rota! Ahora, ¿cómo repartiremos regalos? Asunto arreglado. Una moto en el jardín. La casa de al lado, cerrada por un candado. Papa Noel ha encontrado una solución.
Una ganzúa abre el portón exterior. Un cuchicheo pestañea al motor. Polvitos mágicos para despertarla. La moto un medio de supervivencia, a la nueva usanza.
Copitos de nieve y estrella fugaz, el muñequito engordado de nieve asfixiado, saluda al omnipresente con su nariz de palo, y una zanahoria coloreando su encanto.
La neblina blanca nos ha espesado, mientras tanto Santa y sus huestes, en la fábrica de juguetes preparando, alegrando preparan la navidad de unos cuantos. 1.1 Preparativos de una noche agitada:
Papa Noel, Santa Claus, que más da. Él, prepara su mochila. Menos diez, la una de la madruga, el madrugón le viene a buscar.
Es hora de marchar, el reloj cuenta las pisadas hacia atrás. De cuerda, un camaleón gigante, de fiambre, un soldadito al instante. La máquina fabricando estaba. Regalos y más regalos de navidad. Los trineos preparados están. Los renos apunto de zarpar. 1.2 Habla el duende verde:
¡Rápido que llegas tarde! Gordo barrigudo vestido de rojo. Los regalos vienen a buscarte.
Tu barbuda melena se despega. No hay tiempo para coserla. Pégatela con agua de crema. Sustentará tu robustez extrema. 1.3 Habla el duende azul:
Los bombones de chocolate, florecen medio atontolinados deseando probar bocado.
Los niños de medio mundo, yacen dormiditos y soñando, tus segundos son de oro, tú corazón alegrará su tesoro:
Algunos ven pájaros que no son de verdad, otros ni siquiera saben que mirar. Yo veo sonrisas, niños jugando con una pelota, el jardín de mi infancia, la fuente chorreándose de risa, agüitas claras deslumbrando a una tarde de otoño. Nidos anidados con sus huevos. Hojas caídas sobre la templaza de un acerado uniforme. El sol derramando sus rayos sobre mis manos, mis dedos acariciando sustancias de vida, el aroma a naturaleza. La sensación de libertad sin ser libre, tan sólo viendo que los sueños existen.
De gaviotas en sol abierto. Entre nubes de azul somnoliento. Volaré con los sueños del revés. A través de mis espaldas de arena. Aletearé dejando bandadas. A cada paso que tus pisadas, hablan y me dejan aire por ver.
Volar a nuestro antojo, sin pedir nada a destiempo, Ni cambio tu vida por oro, Quizás por sueños entreabiertos. No dejes de soñar… La vida se basa en ello…
Antiguo Egipto. Enmascarado el faraón. Enterrado en tierra de nadie. Recubierto por miles de años.
Las arenas se seducen mutuamente, Envolviéndose con gravilla seca, polvillo y piedrecillas de arena, dejando mostrar su presencia.
Escaleras inclinadas al cielo, donde la lluvia nos abandonó, las nubes marcharon con su Dios, nuevamente el sol nos iluminó.
Observando al hereje maldito, tras las cortinas del tiempo. Donde se sometieron personas, a ser apaleadas como esclavas.
Prisioneros del suburbio nocturno, trabajando a ritmo de ceremonia. Sintiendo el clamor de su piel arder. Únicamente víctimas del placer.
La serpiente que lanzó fuego, dijo a los hijos de Horus. ¡Apareced! Llamó a los hijos del sol. ¡Surgid! Los dioses te repulsarán. ¡Morid!
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Los dioses han pronunciado un destino. Se burlan de ti y de tu falso camino. Ancianos que te han dado la espalda. Te abates derrocado, muerto, destruido. Los hijos de la venganza se levantaron. Tú reino de herejía ha terminado.