Hoy trinó con fuerza.
No lloviznó para derramarse,
en cuentagotas la botellita.
Tan sólo llovió agua bendita.
Manaba con poca gana,
desgana es la que sentía,
el vaivén del aire me dormía,
y se limpiaban mis hojitas.
Mis pestañas se movían,
mis ojitos se translucían,
mis manitas salpicaban,
con cariño chapoteaban.
El trigal se veía deslumbrante.
Y yo la rosa vivía con sonrisa.
Don nadie me llamó para amarme.
Pero yo seguía como si nada.
Bañándome y siendo yo misma.
Poco a poco se vuelve luz pálida.
Bloqueo con mis manos las promesas rotas.
En el silencio mudo de mi espacio,
me agacho debajo de su anhelo.
Las obras de los dioses retroceden en este momento.
Para evadirse del poder que otorgan mis manos.
Su pelo largo se acomoda para acolcharse a mí,
con las estrellas brillando en el horizonte,
la frente del sol brillante me congela,
y la luz de la luna otorga su gracia, la brillantez.
La perfección de los cielos se irradia,
para desaparecer más allá de mi alcance.
Y sin embargo las noches solitarias
se pasean lentamente con un candando.
La llave del tiempo avanza despacio.
Girando en contra de lo imposible.
Forjando lo que todos queremos ver.
El amor que nos protege de lo increíble.
Así nacieron.
Así crecieron,
ojales en forma de luz.
recubiertos de fuego azul.
De color cercano a la pasión,
de sentimiento rodeando corazón,
con aberturas rugosas sensibles.
y hojitas sedosamente pulcras.
De arena árida y encandilada,
me tragué la leche roja.
devorada la leche blanca,
savia discordante de su fragancia.
Hermano del fuego que me quemaste.
Renazco de las cenizas con ganas.
Aún desprecio tu hermanastra,
el rosal negro que me odiaba.
Del otoño de ardillas en arboledas,
he regresado montada en una bellota,
semillita que condiciona tu tez incolora,
se sembrará para nacer capullito de rosa.
¿Cuando viste a un gato con sombrero?
Creo que nunca mi amable cocinero.
¿Y a un gato saborear nata congelada?
Sí ya recuerdo, mi primo la saboreaba.
¿Viste?, una pelea entre el león vs tigre.
No recuerdo haberla visto. Sólo te dije.
El otro día pude reconocer a un pájaro perro.
Es imposible mi amigo, ese animal no existe.
Y un gallo perrazo asustaba a mis gatitos.
Claro, tus gatazos arañaban a mis pollitos.
¿Viste a mi pequeñín Samuel, gorrión perrito?
¡Como, es imposible! No mi señor, mírelo, existe.
El mono pantera asusta todas mis fieras; con au, au, au.
Claro la mona doña teresa, lo tiene sin fruta fresca.
En mi casa se crió una ardilla de largas patas,
de cola marrón, y carita de niña traviesa. Su nombre, Josefa.
Y en la mía nacen cada día ardillas negras, y las muy…
Sólo quieren comerse las fresas que me prepara mi suegra.
Y sólo veo aires.
Ni vida más allá.
Azulenco aroma.
Despierta mi vida.
Al cielo quiero volar.
Ni soy pájaro.
Ni ventisca venida.
Ni florecilla seca
de madre naturaleza.
El cielo aspiro tener.
Si logras obtenerlo.
Podrás escalarlo.
Quizás con una cuerda
o con nube blanquecina.
El cielo se derrama.
Sin gotas de lluvia.
Con torpeza en su andar.
Su atmósfera derramarás.
La capa sobrepasarás.
El cielo llora lágrimas.
Gotitas de melancolía,
en esta tarde fría.
Me tienen encadenado.
Por el musgo asfixiado.
Al cielo debo salvar.
Me corrompo, me derrito.
Sino haces algo. Ya no existo.
¿Existir para vivir?
¿Coexistir para sufrir?