jueves, 29 de mayo de 2008

Reyes de la eternidad

Quiero viajar a tu fantasía.

Al olimpo de tus ojos claros.

Majestuosidad en tu aurora.

Mañanas de cielos claros.


Palacio de cristal encantado.

Montañas de algodón blanco.

Espadas llamando a nuestro dios.

Luchando con el corazón.


Espadas acompañando a nuestro dios.

Luchando por libertades eternas.

Caballero tráeme la felicidad.

A lomos de tu rocín esperanzador.


El vigía te conducirá a los sueños.

Sereno y miedoso, así es tu fuego.

Aceros afilados contra el viento.

Arco iris plateados de nostalgia.


Reyes de la eternidad.

Caballeros de la venganza.

Estandartes de la felicidad.

Tu fuerza interior avanza.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Siento no estar enamorado

Tú mirada piensa constantemente

que mis ojos son azulados.

Que vivimos ahogados.

Cogidos de nuestras manos.


Retratados en nuestro cuadro.

Bajo sueños inundados de peces.

Tartamudo, agachado e inundado

en lágrimas que se oscurecen.


Momentos de lucidez para una mente

trastocada por cientos de años.

Siglos, susurros y malos caminos.

Caricias, humos y malos vicios.


Piénsame cuando no esté contigo.

Acaríciame como un sollozo.

Piensa en mí, únicamente en mí.

Como si de tus labios se tratase.


En mi pedestal de mar salada,

contemplo tu vida enjaulada.

Agotado, siento espasmos.

Mis ojos miran tu desparpajo.


Quiero mirarte con otros ojos.

Con ojos de ignorancia.

Con lágrimas de nostalgia.

Siento no estar enamorado.

Sonidos de inspiración

Música para mis oídos.

Me relaja y me hace sentir.

Me hace volar e imaginar.


Música y sonidos claros.

Asemejándose a una mañana

que navega con desparpajo.


Una suavidad constante

de palabras que llegan y

se posan sobre mi belleza.


Una brisa marina y azul.

Es la savia viva del mar.

El agua de la felicidad.


Música de muchos colores.

Oriental y occidental.

Desde América hasta

Asia, bordeando Europa.


Sonidos de muchos sabores.

Sabor a naranja y a fresa.

Sabor a kiwi y a frambuesa.


Música con sabores amargos.

Me hacen soñar y apreciar,

momentos tristes de esta vida.

Escultor de tus sueños

Quisiera ser el escultor

que un día te esculpió.

La desolación de tu ojos

corrompieron mi corazón.


Una noche de miserias

viajaba por las tinieblas.

Escondida entre mi abrigo

deseando no haber nacido.


De las arenas del desierto

sobresale tu hermosa corona.

De oro macizo, cenizas bañadas

en las arenas del tiempo.


En las noches de invierno,

el frío correoso me atrapa.

Sobrevuela la antigüedad

sobrellevando tu humildad.


La música de mis antepasados

no deja de sonar. El arpa

fabricada en cuerda deja

sonidos que te harán soñar.


Laúd con sonidos arabescos.

Sonidos de tus ancestros.

La noche apunto de comenzar.

Ambientación típica occidental.

En alguna parte de tus sueños

Te dibujé en una noche dorada.

Sentí tus cabellos acariciar mi vida.

Dibujé y busqué una flor en mi pecho.

Un corazón latiendo a mil por hora.

Encontré unos besos guardados en mi pasado.

Los saqué del armario y los eché a volar.

En mis sueños he vuelto a encontrarte.

En alguna parte he visto tu mirada antes.

El sonido de las hojas verdes me conmueve.

Se acerca una brisa que hiela mis pétalos.

Una flor de invierno en medio de la nada.

Una rosa encadenada a tus sueños pasados.

domingo, 18 de mayo de 2008

Difuminado con el viento

Cuanto dolor siento en este momento.

Mucho dolor en mi corazón atormentado.

Demasiadas lunas esperando un cambio.

Nada, míseras palabras llenas de engaño.

Maltratado por tu codicia y tus mentiras.

Quiero caer al agujero profundo, que un día

fui dibujando con mi mente en blanco.

Quiero ser un papel quemado al lado

de tus encantos. Dibuja mis lágrimas.

Dibuja las estaciones pasadas: invierno.

Otoño lúgubre y cercano que me va atrapando.

Las hojas caen y mis cabellos de desgarran.

La tormenta anhela un presente tristón.

Delirios y suspiros me colman por dentro.

Momentos infelices para un simple cuerpo.

Mi alma ya no está cerca, se ha marchado.

Se ha difuminado con los cuervos de antaño.

Mis ojos llorosos y lacrimosos escupen

una ira que me está asfixiando. Llena un

sarcófago de oro, báñalo en mi sangre.

Es la justicia y mi pureza más oscura

vivir entre las entrañas de tu dulzura.

Quiero irme, quiero ser un escándalo.

Un escandaloso chillido que te aterra.