martes, 12 de agosto de 2008

La fachada de mi cuarto

Una ventana que da al sur.
Una alborada iluminándola.
Una brisa marina la atrapa.

Apresada estoy en tu cuadro.
Enfrente surge el sol naciente.
Trayendo una vida luciente.

El tragaluz de mi morada.
Traga todo lo que le echen.
Incluso al mar encandilado.

Sequía de colores azules.
Respira aire adormilado.
Pedregoso y destellado

En el cuadro de mi cuarto.
He pintado una fachada.
El rincón de mis sentidos.

Paisaje Cautivo

Es oscuro el retorno al pasado.
La nieve ha desaparecido con las hojas.
La lluvia capta mis memorias.
En un libro de hojas perennes
he apuntado un sueño de antaño.
He soñado que era verano.
De sus palabras me he enamorado.
Con sus arrugas he fantaseado.
He visto una imagen de un paisaje.
A la izquierda el sol arrugado.
Al frente un lago iluminado.
Y lo que estoy pisando son:
Sus tablas resquebrajadas.
En las que las ranas croan.
Ríen, me miman y lloran.

jueves, 31 de julio de 2008

Paraíso de besos escondidos

Exquisito amanecer.
No te vayas en forma de pájaro.
Devuélveme la sonrisa del pasado.
Conquista mi vida, aún dormida.

Guíame a través del camino que corresponde.
Junta mis manos con las de esta señora.
La de piel morena y largas piernas.
La de figura hermosa, una doncella.

Tanto tiempo buscándote en el cielo.
Y mira que no soy ningún pájaro.
Simplemente un loco soñador.
Que ha soñado con besarte la mano.

Ante tanta elegantaza y tanta cordialidad.
No es ninguna locura, el soñar o amar.
Amar en silencio es un deseo corrupto.
Prefiero amar y sentir la realidad.

Quiero sentir que tú eres esa piel morena.
Que tocando únicamente la mar.
Puedo ver a través de ella,
y poder encontrar tu sabor a cereza.

Es un paraíso de besos escondidos.
Los que nos damos dos Ángeles.
Yo en el cielo soñándote y escribiendo.
Tú en la tierra viviendo en mis ojos.

Tu piel es como una montaña rusa.
No la siento tan cerca, aún está lejana.
Pero siento esas cosquillas de la alborada.
Es la brisa del viento en forma de dama.

Tus besos son rugosos y sinceros.
Son algodones que acarician mi pecho.
A veces siento que fallezco en el intento.
Tanto pensarte, que se quiebra mi cerebro.

Pero siempre tengo tus besos presentes.
Sean morenos o rubios, siempre son besos.
Besos profundos que secuestran mi alma.
Besos de colores que me alegran la mañana.

Tu ángel de la guarda

Soy un ángel malherido a tu sollozo.
Soy una rosa que tapa tus encantos.
Soy dulzura apoyada sobre tu pecho.
Duermo en una nube azul de espuma.
Tengo alas para llegar a tus sueños.
Tengo ojos verdes para cautivarte.
Tengo una voz suave para iluminarte.
Necesito tus caricias y tus besos.
Para llegar a lo más alto del cielo.

Quiero suavidad y ternura

¿Por qué me coges con una bolsa y un gancho?
¿A caso no te enseñaron buenos modales?
No seas bruto y trátame con suavidad.
Soy un niño que necesita mucho cariño.
Cariño de tus manos, suavidad de tu felicidad.
No maltrates esta vida que acaba de nacer.
Maltrata tu vida cuando salga a correr.

El fuego es mi sombra

El fuego quema la inocencia.
Y yo expongo mi bienestar.
Os traigo la felicidad en mi llama.
Traigo delicadeza y sensualidad.
Vengo acompañada del fuego.
Sin temor a lo que digan.
Soy así, total naturalidad.
Soy ave de presa que vuela.
Quiero volar hasta tu sonrisa.
Alegrar una mirada perdida.
Quiero sonreír junto a tu vida.
Ser parte de la misma.
No necesito caricias.
Tampoco quiero malas caras.
No quiero ver una expresión y
detrás una máscara arrogante.
Mi cuerpo y mi piel te seducen.
Mis garras mortíferas te sacuden.
Y tú que me llenaste de alegría
Ahora me llenas de arrogancia.
Ahora no quieres mis palabras.
Únicamente las borras de tu savia.